"Mas los bravos que unidos juraron, su feliz libertad sostener; a esos tigres sedientos de sangre, fuertes pechos sabrán oponer"

martes, 25 de octubre de 2011

PANFLETO: "El Tambor de Tacuarí" 4ta publicación.

                                                                              
La Doctrina de las Tricheras

Una fosa. Un hollo. Un pozo longitudinal, de la porfundidad de un cuerpo humano que termina donde apenas se puede asomar la cabeza. Eso es una trinchera.
El refugio, la casa del soldado. El lugar que hace de dios ante las balas, esquirlas y bombas del enemigo. Quizás el templo donde algun desafortunado esboza una sonrisa o algún desanimado llora recordando su hogar.
Son también tumbas. Muerte, arroyos quietos de cuerpos humanos que lentamente se van pudriendo. Despojo de restos, víceras, sangre que se mezcla con barro.
En las trincheras no hay color. Todo es en tonos grices, a lo sumo marrón. Humo, demasiado humo. Un paisaje surrealista que muestra la brutalidad del hombre y el infierno terrenal de una contienda.
Basta con ver las imágenes de la Gran Guerra para entender lo que es una trinchera...
La trinchera es división: Dos bandos.
Un objetivo: Tomar la otra zanja que se defiende.
Un medio: Una oleada de hombres agotados que al grito de guerra se masacran.
Quiero que se entienda bien lo que es una trinchera. No solamente en el sentido militar de la palabra, más bien desde la perspectiva filosófica.
Hace unos dias atrás escuché a un pensador actual, Tomás Abraham, hablar de esto. De la división. De los bandos. De la rivalidad y el choque. La doctrina de la trinchera.
Y hacía bastante que no oía cosas sensatas y argumentadas en los medios televisivos.
El presente "modelo" como gusta autodenominarse el proyecto político iniciado con Kirchner y profundizado con Fernández de Kirchner -o "Cristina" para los adulones- basó su solidificación de las instituciones y el poder mediante la arrogancia, el autoritarismo, y la destrucción del oponente. Es decir, el que piensa ajeno al "modelo" sea o no combativo contra el Gobierno.
Entonces una vez armado el Ejército político con intendentes del conurbando y sus hordas de vagos y mercenarios, sindicalistas, empresarios, organismos de derechos humanos y otras ong, el apoyo o dominio de la opinión pública mediante el manejo casi absoluto de los medios audiovisuales, todo eso se proyectó en desvastar al adversario. Se embistió y denigró a la Iglesia. Al campo, las Fuerzas Armadas (tres de los ejes dominantes de la vida política y social. Hoy ya doblegados), la prensa, el conglomerado amorfo, inestable y oportunista que se llaman "Oposición".
Hoy la Victoria de ese Frente que se logró contruir da señales de no perecer. Al menos por ahora. Bien se sabe que en la política las ansias de poder perpetuo se vuelven en contra para quien las anhela, finalizando con el derrumbe de toda su arrogancia. Ya las leyes de la física nos exponen sus enseñanzas con "todo cuerpo que sube, baja" De esta manera forzar este principio -por así decirlo- y buscar la perpetuación del poder es un medio que tanto a corto o largo plazo harán sucumbir aquella osadía. Así cayeron imperios, reinos, dictaduras, democracias descompuestas, oligarquías. Creo que la cabeza de Luis XVI rodando sobre el polvo nos ilustra al respecto. La de Robespierre quién corrió detrás de un ideal que se volvió vicio, también.
Mediante un discurso faccionista y separatista de "o se està con nosotros, o se está en contra" trazaron una línea divisoria en la sociedad. Por ende se distinguen los adictos - más por conveniencia que por ideal- al "Modelo" y los opositores a dicho proyecto. No hay lugar para la neutralidad. ¡Gravísimo error!
La contienda de dos bandos da lugar a un vencedor. Y éste ya victorioso, tiene el derecho (por fuerza) a disponer de lo que quiere. Traza a libre antojo las condiciones. Sus adversarios ya han sido derrotados.
La Jefa del Modelo Nacional y Popular
Si se entiende esto que digo, se apreciará algo que viene circulando con énfasis en los medios y en el ambiente político. La llamada re-reelección de Cristina Fernández de Kirchner en el cargo de Presidente de la Nación. "¡Van por todo!" exclaman muchos. Y creo que la doctrina de las trincheras impuesta por ellos da validez a aquella advertencia.
Pero bien, ¿como se logró trazar esta división? Hay un fin para ello. La disposición del poder sin ningún tipo de obstáculo. Esta finalidad se ve entorpecida por aquellas voces críticas que pueden advertir de ello. Además de obstaculizar diversos proyectos en el Congreso que tiendan a fortalecer al oficialismo. Entonces si hay algo que molesta, hay que eliminarlo.
Así se montó una horda de Barones- adictos intendentes y funcionarios que manejan patotas y grupos numerosos- esencial para ganar distritos, y rellenar los huecos que pueda haber en actos partidarios; que tienen una finalidad, demostrar a la sociedad o al televidente la fuerza de masas o popularidad del Modelo. Hay algo muy curioso en esos falsos populachos, son siempres las mismas caras.
Sin embargo, los Barones no bastaban. Entonces se corrompieron a varios legisladores. Pero la cosa aún era insuficiente. "¡Hay que ir por más!" Mientras se desplazaba a los opositores que cayeron en una profunda y cómoda siesta después de triunfar en las elecciones legislativas del año 2009, se logró conformar un aparato de propaganda que logre manejar la opinión pública.
De ahí viene el llamado programa televisivo 678. Una aberración repugnante y hasta cómica de la demagogia del presente gobierno. Un grupo de adulones y mercenarios que utilizan un vocablo apenante, ideas indefendibles, argumentos totalmente contradictorios y falaces. En fin. Quien halla visto aquella fiesta sabe a lo que me refiero. Ya Maquiavelo escribió en su "Principe" la importancia de contar con gente adicta que celebre todo. Pero advierte de que en algún momento cambiarán de filas. Todo es cuestión de dinero y combeniencia.
Ganando gran solidez en el área política, vieron la necesidad de proseguir aquella "profundización" en el ambiente de la cultura y la educación. Se conformó entonces un grupo de intelectuales denominado Carta Abierta. Así podrían combatir a hombres y mujeres letrados que denuncien o critiquen con sólidos argumentos los vicios del "modelo". Un montón de interesados que escriben y hablan lindo para convencer o hacer mudar a aquellos que apenas han leído la mitad de un libro, sobre los beneficios y la popularidad del "proyecto nacional".
Pero esto seguía siendo insuficiente. Había que buscar una manera de llegar al común de la sociedad. Respuesta: la televisión y el futbol.
El Estado se adjudicó el control televisivo de aquel deporte realmente popular. Acción que me parece justa, pues ¿porqué razón el ver a tal o cual club tiene que ser a costa de un arancel extra, capaz de ser abonado por sectores más puedientes y no de manera pública? Ahora el abuso no reside en esto que expongo. El vicio se halla en que cada tres minutos aparece la imágen de Cristina Fernandez de Kirchner, los títulos de las obras públicas que hacen y denominar a los torneos competitivos con el nombre de un político difunto. ¡He ahí el oprobio!
La política del "para todos" es tan amplia como la pobreza en el país. Ello consiste en adormecer a la opinión publica con la idea de una economía pujante y sólida que se demuestra en shoppings colmados de compradores, no importa la inseguridad o el crecimiento de las villas miserias. En que cada holgazán tenga dinero sin siquiera costarle una contribución de esfuerzo, ni de exigencias mínimas. No interesa la dignificación que da el trabajo ni la libertad que otorga una mente educada. Tampoco importa que el Estado se auto engañe dibujando caricaturas sobre los datos del INDEC, datos que la realidad de las góndolas desmienten. ¿Y el respeto republicano y las instituciones? Los super poderes, los DNU, el ministro Moreno o Tomada, los casos de un Schoklender, Jaime, Miccelli, las valijas con coimas de Antonini Wilson, el abrupto crecimiento del patrimonio de la señora Presidente. ¡No! nada de eso importa. Tampoco la educación que cambia de programas educativos como se lo hace de ropa interior o que las escuelas estén colmadas de cucarachas y moho. Al igual que la mente de la población juvenil.
¿Y los derechos humanos? Nada parece inquietarse por una Madre de Plaza de Mayo que está involucrada en casos de corrupción, que no paga los sueldos a los empleados de su fundación o que se proclame a favor de ETA y se alegre de ver derrumbadas las Torres Gemelas sin saber las familias que arruinó los escombros que sepultaron a muchos inocentes ajenos a las ideas del deplorable George Bush. Ella sigue siendo la gran defensora de los derechos humanos y amiga del "modelo nacional y popular"
Mientras los vagos de bajos recursos sigan amamantando su ocio con la teta del Estado, mientras el mediocre de clase media pueda seguir llendo a los shoppings o el empresario siga en opulentos negocios con gente afines al Gobierno, nada importa, nada interesa más que eso. Nos olvidamos de todo, nos dejamos engañar y que la fiesta siga hasta que la crisis nos sorprenda. Entonces ahí diremos ¡que se vallan todos! Sin saber que los que vendrán fueron los mismos que apludieron un gobierno ahora derrumbado.
Goebbels probando una de las radios regaladas
Joseph Goebbels, el ministro de propaganda de la Alemania Nazi, desarrolló su programa en función de dominar las áeras políticas, culturales y educativas del país. Así, solo con migajas podría contentar a la población y manejarla sin ningún tipo de obstáculos. El mismo repartía radios que unicamente sintonizaban emisoras oficiales. Curiosamente aquella distribución se llamaba "radio para todos". Aquel sujeto que fuese en contra de las políticas del regimen nacional socialista era un traidor a Alemania y al Fuhrer, una raza inferior y un cobarde desertor.
Esto es parte de la trinchera que todo gobierno autoritario o ambicioso debe, quiere y tiene que instalar.
Es a simple vista el tejido del "modelo nacional y popular". Sujeto a antojo el área política, la cultura y casi la totalidad de los medios audio visuales de comunicación, la victoria está mas que garantizada.
Aquel Frente de victoria logró trazar las trincheras para poner en contra los unos con los otros. En la disputa con el campo casi le cuesta el gobierno, ahora habrá cuatro años mas de ese Gobierno.
Hoy, no se puede pensar o dudar del progreso de las políticas del kirchnerismo. Hoy si se cuestiona la transparencia y efectividad del proyecto de país, entonces se es un golpista, un fascista, un represor; de derecha, criminal, milico o sedicioso. Esta es la ligereza con que tratan a quienes piensan diferente. ¿Acaso la democracia no se basa en la libertad de pensamientos y elecciones como no sea atentado contra el bien público? ¿No está escrito esto en nuestra Constitución? Si, ¿y? Cada gobierno guarda aquella Carta Magna sobre algún cajón del escritorio, dictando por impulso del capricho y de manera estorciba su propia constitución. Es decir, se hace lo que yo quiero.
Luis XIV gritó una día en su palacio ¡El Estado soy yo! Hoy Cristina Fernández de Kirchner parece vociferar ¡La Democracia soy yo!
Esto es lo que generan las trincheras. División. Una contienda entre dos bandos.
Lo triste es que mientras unos son vencidos y otros vencedores, el país se atraza, se empobrece y ya astiados de tanta indignación queremos otro gobierno. Al que se fué nadie lo voto.
Menem no ganó sus elecciones porque la sociedad fuese neo liberal. Salió triunfador porque la economía permitía (momentánemanete y a costa de un precio muy elevado para el país) darse el capricho de viajar al exterior o adquirir productos importados. Hoy, Cristina Fernandez de Kirchner no obtuvo semejante caudal de votos a razón de la sociedad sea progresista, de izquierda o peronista. Esa continuidad se debe a la economía falsamente próspera y aún tragico fresco recuerdo del año 2001. Quizás "el modelo" prosiga, aún bajo el atropello de modificar la Constitción para una re-reelección hasta que el país pague a altísimo costo el precio de aquella fiesta.
Asesinato de Cayo Julio en el Senado
Cayo Julio Cesar dijo: "Divide y vencerás" Creo que allí reside la doctrina de las trincheras. No obstante, dicho emperador saldó con su pecho ensegrentado aquel abuso.






26 de Octubre del año 2011. Mar del Plata.
La Guardia del Sur.

martes, 4 de octubre de 2011

PANFLETO. El Tambor de Tacuari. 3ra publicación


El Terror de la Inseguridad.
Breve exposición sobre la problemática de la seguridad

El Terror de la Inseguridad. Así decidir titular este artículo. La primera palabra quizás, hace retornar los recuerdos del régimen de Robespierre. Un estado social donde las garantías se disolvían tras el filo de la guillotina ejecutada por el capricho del que una vez llamaron "Maximiliane, el Incorruptible". No obstante, lejos de abocarme a la interesante temática que contiene uno de los sucesos más primordiales de la historia, me centraré en un terror, un estado de impune criminalidad que ningún ciudadano ignora ni queda exento. La inseguridad.
Basta con realizar un breve crucero por los informativos radiales o televisivos. Allí se oirá en reiteradas y hasta cansadas veces las palabras "crimen", "homicidio", "motochorros", "narcos", "se dieron a la fuga", "asesinaron", "brutal saqueo", "secuestro", "robos", etc.
Una infinidad de vocablos afluentes que desembocan al mismo río: La inseguridad que hoy azota las garantías ciudadanas.
Hace no muchos años el país vivió una ola de secuestros que llevó a gran parte de la sociedad a movilizarse en repudio ante semejante atrocidad. Se llenaron plazas, calles. Marchas cada vez más abultadas. La sociedad parecía despertar. Apareció un supuesto ingeniero Blumberg que había sido víctima de tanta criminalidad. Perdió a su hijo. La gente se solidarizó y creyó en él. No mucho tiempo después, todo ese personaje que fabuló el pretendido ingeniero fue una farsa - no el homicidio de su hijo-. La sociedad desilusionada volvió a su siesta. Y Blumberg no aparece por los medios hasta el día de hoy.
Un mes atrás esa siesta parecía terminar. El triste final de la pequeña Candela era ese despertar. Pero, a medida que fueron sucediéndose las informaciones mediáticas y la realidad del tema - un supuesto ajusto de cuentas para con la familia- el sueño volvió a ganar.
Quien camine las calles no puede dejar de apreciar los incontables afiches que lamentablemente lucen las paredes, muros y hasta postes de luz. "Justicia para Ariel", "Justicia para Franco", "Justicia por Dardo"... Un sinnúmero de folletos que ya no deberían circular. ¿La razón? Porque los delincuentes deberían estar pagando aquel salvajismo de dejar una persona sin vida. Un proyecto frustrado. Y una familia consumida por el dolor. Dolor que se inflama por la inoperancia de la Justicia que da más garantías a los malvivientes que a los ciudadanos que no atentan contra la ley, ni sus semejantes.
Las leyes son manchas de tinta sobre un papel. No significa nada para quien las viola. Ni para el funcionario corrupto, ni para el ciudadano infractor, ni para un criminal. Son palabras. Y las palabras como bien dijo alguien se las lleva el viento. Un viento que es soplado por la impunidad y el descaro de dejar libres a quienes deberían estar pagando las consecuencias de sus actos.
Hay que poner un fin a esto. Los delincuentes se mueven con absoluta libertad. Esclavizan con su brutalidad a la sociedad presa del pánico. El terror.
Ya nada es seguro. Todo es peligroso. El miedo va tomando asiento en los ciudadanos. Se levantan rejas en las casas. Perros de porte considerable. Alarmas. Seguridad privada para los más pudientes. Y sin embargo, el malviviente logra burlar eso, escupiendo a la ley, y se lleva consigo el botín, y con ello una vida o más.
Si el Estado no otorga garantías ¿qué hacer al respecto?
Aún no entiendo de como la voluntad política tiene la fuerza para esquivar las leyes, engañar a la sociedad y hasta conservarse en el poder, y es incompetente para enfrentar el común reclamo social de la seguridad.
No debe ser algo muy complejo. Basta tener la capacidad y el vigor para actuar.
La comedia y el absurdo de los pretendidos Derechos Humanos debe aplicarse. ¡Basta de discursos! Esos derechos deben ser para los vivos. Nosotros. ¿Acaso el hombre no se organizó en sociedad para regir un orden y hacer perdurar su conservación? El mayor derecho por excelencia es el derecho a la vida. Asegurando los medios para fecundarla cómodamente. Y la seguridad social es un deber y una obligación. Negar y descuidar esto, es un atropello. Un crimen.
Tengo bronca. Demasiada. El nervio quiere trazar su impulso sobre el papel. Lo dejaré. No ocultaré nada. Mi tono va a ser fuerte, lo reconozco. No ocultaré nada al respecto. Diré las cosas con la mayor crudeza y realismo que creo conveniente. Nadie debe escandalizarse por esto. Es así, y lo creo así. De seguro no faltarán los filántropos, los tontos, o los mediocres que me tilden de fascista, represor, criminal o salvaje. Dejaré que aquellos insulsos se expresen, como yo lo haré a mi criterio.
Comenzaré con la breve exposición.
I – Concepción de la inseguridad. Origen y desarrollo.
¿Qué es la inseguridad? Comúnmente la asociamos o la relacionamos a la delincuencia, a los seguidos robos u homicidios que suceden a diario, y a la pasividad de la Justicia para castigar a los culpables. Es todo un ciclo de conceptos afluentes que desembocan al mismo río: la impunidad. Pero hay algo más.
Propiamente dicho la inseguridad es un estado de incertidumbre y de miedo ante diversos sucesos o realidades vigentes. Donde prevalece ese ánimo nervioso de ver peligrar la conservación de la vida o la integridad personal. Donde las garantías se quiebran o disuelven generando una situación inestable y desordenada.
Traído al ámbito social, lo traduciríamos al libre accionar de los delincuentes bajo la estática operatividad de las fuerzas de seguridad y las leyes, que deben garantizar y velar por el orden de la comunidad.
El estado de inseguridad se va acrecentando proporcionalmente al ímpetu o desarrollo de los actores de la inseguridad. Es decir, el malviviente. Cualquiera sea el rubro en que opere o delinca. (Hurto, robos comunes, asesinatos, secuestros, narcotráfico, etc.)
La inseguridad es ya una enfermedad. Realidad muy distinta a la que expresó un alto funcionario del actual gobierno cuando dijo que se está ante una "sensación de inseguridad" y no un estado respectivamente. Tanta torpeza y estupidez no merece ser contestada.
Continuo. Si se comprende a la inseguridad como un cáncer en acelerado estado de evolución, claramente hay que identificar el tumor que la origina. Aquella célula descompuesta que va pudriendo en resto del tejido social. Y sin grandes reflexiones se puede deducir sencillamente que la inseguridad es producto directo de la pobreza. Pues de ella vienen todos los males que se manifiestan en la sociedad, o al menos los mayores.
La pobreza entendida como la insuficiencia de medios para subsistir crea y da origen a la delincuencia. Y ella al estado de inseguridad. Consecuentemente, casi de forma paralela la inoperancia del Estado en su función de garantizar el orden, hacer justicia mediante las leyes y castigar el delito para mantener la armonía en la sociedad, son medios fértiles para hacer más fecundo los efectos de la delincuencia.
Entendida la realidad de esta patología social, el motor que la origina y el abono que la desarrolla, puede advertirse la teoría práctica de cómo enfrentar este agudo mal. Digo teoría en un sentido simple y superficial – se puede decir- porque el combate contra el delito debe ser la elaboración de un serio proyecto conjunto entre las fuerzas de seguridad, las autoridades políticas y la justicia. Cada parte tiene su función. Y cada parte debe cumplirla acabadamente si se quiere llegar a formar el todo. Este todo tiene como fin devolver al ciudadano la garantía de vivir, de regresar a sus casas sin ser acometidos por aquellos vándalos que hoy disfrutan irónicamente de mayores derechos y goces que el individuo justo que no es un criminal.
II- Continuación del mismo tema.
La principal bacteria que gesta esta enfermedad es la delincuencia. Y se entiende por delincuencia la actividad que se ejecuta contra las leyes, el orden público y el orden moral. Dicha actividad es llevada a cabo por un grupo de individuos derivados de la enfermedad madre (la pobreza) que ven en este rubro la manera sencilla y rápida de obtener lo que el trabajo le da a largo plazo. Si a ello agregamos que el malviviente no es perseguido ni castigado, la delincuencia se fomenta y se expande generando el caos y la impunidad que hoy vivimos.
El criminal se forma en un entorno de pobreza. Donde la insuficiencia de medios para subsistir, las privaciones y hasta la discriminación por parte de otros sectores sociales más pudientes van moldeando un modo común de pensar, obrar, expresarse, sentir, etc. Una especie de subcultura con que se lo identifica, se auto representa y hasta se lo diferencia. (Vestimenta, música, expresiones verbales y motrices)
Ese ambiente de miseria y carencias se centraliza en las villas y barrios marginales. He ahí el hormiguero. El bastión del delito. El semillero o la escuela de los malvivientes. Allí reside el baluarte de los narcos, los saqueadores y homicidas.
La delincuencia tiene un objeto. La apropiación violenta de elementos de valor para su comercialización. Sin embargo hay diversos tipos de delincuencia como los medios que las llevan a acabo. Dista mucho un robo sencillo o hurto, de uno a mano armada. De asaltos a bancos que de piratería del asfalto. De saqueos a comercios y viviendas que el narcotráfico. Todos, pese a la desemejanza de unos con otros, todas son contra las leyes y contra la integridad del ciudadano. Todos merecen condena y castigo. Pero no a todos se lo puede juzgar igual ni combatir de la misma forma. Hay que proceder de acuerdo a las características propias del rubro.
III - La realidad de la droga.
No voy a andar con vueltas en este punto. Creo que las reflexiones al respecto son obvias, evidentes y claras. La droga saca lo peor del hombre. Lo vuelve esclavo del vicio, lo manipula, lo ata, lo marchita de apoco, arrastrándolo por los más sucios y oscuros caminos.
Lo hace semejante a un animal. Impulsivo, feroz y despiadado.
La droga es el abono que fomenta la brutalidad del delincuente. Y hasta veces, el motor que lo mueve a delinquir. Muchos se vuelcan al crimen con un solo fin. Drogarse. Mantener en constancia el subyugador efecto del veneno.
Por los efectos de cualquier estupefaciente de nocivas propiedades se ven lo horrores que los diversos informativos publican. Homicidios, violaciones; golpizas a ancianos, embarazadas y niños. Secuestros, tortura, y destrozos. Cualquier tipo de atropellos desmedidos sin ningún tipo de contemplación a quien es víctima de tanta malicia. Sin importar edad, sexo o condición particular como enfermos o embarazadas.
La droga se halla instalada en la sociedad. Cada vez los jóvenes en más temprana edad - y de cualquier condición social- se vuelcan a ella. Son seducidos por tendencias y los efectos alucinógenos de estos químicos mortales.
La droga hace que muchos pierdan la noción de si mismos. Se sienten vacíos. Ven todos sus proyectos frustrados. Todo se vuelve en su contra. Una avalancha de depresión que los aplasta hasta consumirlos.
Entonces cobra vigor el impulso, la violencia, el vicio. Se producen grietas, luego abismos, que terminan rompiendo la armonía familiar o la poca que pudo haber. Por la droga se dejan los estudios, las ilusiones, las esperanzas. Se borra la persona y surge un espectro descompuesto. Que deambula sin rumbo ni noción de nada.
La droga es ya el mal de la sociedad. El cáncer de la cultura. La moda o tendencia que avasalla a adolecentes, jóvenes y hasta adultos. No distingue rango social, profesión ni nada. Como tampoco hace diferencias la muerte. Que es nada menos el único sendero que lleva esta desgracia. No sin antes pasar por un calvario de sufrimiento, agobio y desencuentro.
La droga hay que combatirla. Ella es, como bien dije, el combustible para que un malviviente tome brutalidad es sus delitos. Es la economía de muchos sabandijas. La razón o causa del narcotráfico.
Hay que tomar certeras y efusivas decisiones para fumigar este mal. Antes que siga arruinando a jóvenes y adultos. Antes que logre instalarse de tal manera que sea imposible su erradicación. Los ejemplos de México, Colombia y hasta Brasil dan exponentes ejemplos que como podríamos terminar. Quizás peor. Un negocio que se vuelve poder, y un poder que toma parte en los gobiernos.
Sin embargo, creo oportuno primariamente exponer algunos puntos para luego abordar nuestro tema.


NOTA: Aquí finaliza la primera publicación del presente escrito. En breve será publicado la segunda parte. La Guardia del Sur.
Mar del Plata, 29 de Septiembre del año 2011.

sábado, 27 de agosto de 2011

PANFLETO. El Tambor de Tacuari 2da Publicacion.

                                                                                                                 
Cada país tiene el gobierno que se merece. Opinión acerca de las elecciones primarias.

Una vez oí: “Cada país, cada pueblo tiene el gobierno que se merece”. Una oración que expresa un sinnúmero de reflexiones y mensajes. Una frase que es, una máxima a cada pueblo y un castigo a la vez. Un concepto que resume el resultado cíclico de las mediocracias. Es decir, el gobierno de la ausencia de razón.
Hoy  vuelve a resonar nuevamente en mis pensamientos, como queriendo justificar un agravio en lo que a mi concierne sobre el devenir del país.
Muchos dicen que la naturaleza de la sociedad origina y da forma al gobierno. Otros, que el gobierno vigente moldea a la sociedad. Creo en las dos hipótesis. Pero no puedo negar que en la segunda, la influencia -tanto positiva como negativamente- es de mayores efectos y consecuencias.
El 14 del corriente mes se llevaron a acabo las elecciones primarias. La gran encuesta entre tantas apócrifas y falaces que deambulaban por los medios. Este suceso manifestado por la elección de la voluntad popular iba a poner fin a tantas cifras dibujadas a gusto de los protagonistas que aspiraban a las precandidaturas de cargos. Demostraría por ende, la veracidad de las dos teorías imperantes. La primera que sostenía una invencibilidad absoluta del partido oficialista, personalizado por la Presidente de la Nación.  La otra suposición manifestaba cierta vulnerabilidad de aquella propaganda triunfal y mística desplegada por el propio gobierno. Idea sustentada, y de seguro argumentada, con los resultados de las elecciones en la ciudad de Buenos Aires y Santa Fe donde el partido de la Presidente fue abatido logrando escasos porcentajes de voto. Entonces, tras razonar estas importantes elecciones en los más significativos distritos del país, se creía y se empezaba hablar incluso, de un posible ballotage o segunda vuelta.
La verdad es que, ni los oficialistas ni tampoco aquellos que se llaman la oposición creían en los resultados que al fin la encuesta dio. Una paliza arrasadora a favor de Cristina Fernández de Kirchner con un poco más del 50% de los votos, y miserables migajas que se repartían a modo consuelo entre la oposición, donde ni uno llego a alcanzar siquiera el 15% de los votos.
Al día siguiente y hasta la presente fecha los análisis y reflexiones por parte de los diversos analistas políticos y hombres de los medios fue muy variable, pero uniforme en su síntesis final.  Todos hablaron – y hablan- de la continuidad de la actual mandataria en el cargo. Las razones son muy evidentes, y los números expresan más que las palabras…
Poco después de conocerse los resultados, aquellos doblegados personajes de la oposición aparecieron creyendo descaradamente en revertir los evidentes resultados de semejante desastre. Como cierto personaje de la historia que creyó en ganar la guerra mientras el Ejército Rojo devoraba Berlín. Una irracionalidad simétrica ampara a los opositores y su infortunio. Carrió  hiso la excepción al respecto. Tras ser aniquilada en las primarias obteniendo un ínfimo 3%, se auto adjudicó la derrota y bien dijo que “la ciudadanía le había quitado el poder”. ¡Ay del vencido! Decía Plauto. La poca astucia, y ese falso nervio de optimismo, flojo y quebrantable, trajo a la líder de la Coalición Cívica el presente que en este momento tiene que llevar, con serias consecuencias para cualquier emprendimiento político que desee efectuar posteriormente.  
Sin embargo, mientras cierto margen de razón logra sobrevivir, desertando de los efectos apabullantes de una derrota, esa mínima porción que aún subsiste trae al perdedor el siguiente cuestionamiento: ¿Qué hicimos mal?  Y creo poder abordar algunas consideraciones al respecto.
La cruzada emprendida por el Gobierno y todo el séquito de adulones contra el campo por las conocidas retenciones, fue germinando brotes negativos para con la imagen pública de la Presidente y su marido, o lo que ellos llaman “el modelo” – que aún me pregunto en que consiste- Seguidamente, la manifestación se hiso general, llegando casi a una asonada contra la prepotencia exagerada y excesiva del kirchenrismo. Lo cierto es que luego de que el propio vicepresidente de la Nación desempatara con el famoso voto no positivo aquella riña en el Congreso, los brotes fermentaron en una epidemia. Entonces ya se hablaba de inestabilidad, la imagen de Cobos fue puesta a la altura de un héroe o personaje épico de magnas hazañas, comenzaba a resonar en la mediocridad de la sociedad el lema “Cobos Presidente” y muchos personajes del agro que vivían apareciendo en los medios de comunicación adquirieron una popularidad considerable. Cristina fue vapuleada por su arrogancia y su imagen decayó abruptamente. Rápidamente los sectores opositores al Gobierno tejieron inentendibles e hipócritas alianzas con un solo fin: desestabilizar al kirchnerismo. Aquel conglomerado de oportunistas abofeteó una vez más al orgullo de la primer Mandataria. La derrota en las elecciones legislativas del año 2009, donde incluso el caudillo del Modelo, Néstor Kirchner, fue superado por Francisco de Narváez que hacía poco había aparecido en el programa popular de Tinelli bailando y haciendo monigotes.
El trinomio compuesto por Macri, Sola, De Narváez al poco del triunfo legislativo se disolvió, y cobraron nuevamente vigencia las facciones políticas.
Consecuentemente, como una bestia mal herida, el kirchnerismo logró rearmarse y efectuar una contraofensiva. Continuó su política demagógica del “para todos”, dando premios y garantías a los ociosos y vagos; derrochando considerables sumas de dinero público en propaganda oficial, manipulando a antojo y capricho, como los niños de temprana edad, cuestiones relacionadas al Estado; sea el INDEC, la seguridad, la inflación, y tantas cuestiones vitales para el bienestar de la sociedad.
Cuando la oposición despertó de los efectos embriagantes de una ya alejada victoria, el kirchnerismo estaba sólido para entonces. La imagen de la Presidente comenzó a crecer abruptamente – proporcionalmente a su patrimonio- y el futuro de los cargos públicos no estaba muy garantizando para ningún bando, ni personaje. Si se sabía que la suerte, como diría Cayo Julio, estaba echada para el lado del kirchnerismo. Pero la suerte no es certeza, y pende de muchos factores que no se determinan hasta que llegan a manifestarse completamente. La cuestión es que esos factores se dieron a conocer y trajo el enorme caudal de votos para el Frente para la Victoria.
La oposición por lo tanto, ha perdido tontamente muchos sucesos que podrían haber volcado a su favor. El llamado peronismo federal, no prospero. Perdió entonces credibilidad. Una sólida alianza entre los más conocidos políticos – simétricos en ideas y proyectos obviamente-, con consignas serias y un esquema estable podría haber dado batalla al kirchnerismo. Pero, cada personaje estaba ilusionado con gobernar, ser él o ella quien ocupara próximamente el cómodo sillón de Rivadavia. Creyeron que con aparecer seguidamente en diversos medios de comunicación conquistarían el sufragio a su favor. Alfonsín y tantos más no tenían propuestas claras, ni atractivas más que hablar de la triste realidad que es producto de las presentes políticas oficiales. Pero su estratagema se reducía a esto. Hablar con tono conciliador, timorato y dubitativo muchas veces, y al fin la sociedad, perdió interés. “No se ganan las guerras con palabras, si no con valientes y oportunas decisiones” dijo un gran mariscal.
Viendo este breve panorama puedo entender por qué la sociedad no optó por los candidatos que se llaman oposición. Considero también la razón de tantos porcentajes bajos y fragmentados, si siquiera llegar ninguno al 15%. No obstante, aún no hallo una visión clara, ni evidente pese a lo expuesto, de cómo la ciudadanía se manifestó a favor del modelo kirchnerista. ¿A que atribuir la victoria? ¿A los logros de la Presidente? Puedo ponerlos en contradicción en seguida. ¿Qué votaron? ¿La inflación, el terror de la inseguridad que se lleva a decenas de miles por año; al crecimiento de la pobreza y las villas; a los vagos y salteadores que viven de la teta del Gobierno y la impunidad? ¿A Miceli, Shoklender, Jaime, Moyano, D’Elia, Antonini Wilson y sus valijas, Aníbal Fernández, el repugnante Moreno o Tomada, los patéticos adulones de 678, las lacras enrriquecidas de La Campora? ¿Qué modelo vieron que yo no veo, ni creo ver? ¿El de la confrontación? ¿El de ignorar los legítimos problemas sociales? ¿El de seguir vendiendo la tierra publica al extranjero? ¿El crecido aumento de los patrimonios de los funcionarios públicos adictos al gobierno? ¿El de subvencionar a los Barones del Conurbano y sus hordas de mercenarios? No hallo explicación…
Muchos dicen que la muerte de Néstor Kirchner es un vector fundamental para la imagen positiva de Cristina. Puede ser. Pero sigue adoleciendo de sentido en muchos aspectos.
Entonces no me queda más alternativa que decir que se votó no con la evidente visión de la realidad, más bien con el bolsillo.  “El órgano más sensible del hombre” según Perón. Y ante esto es lícito afirmar algo. Es verdad que hubo un fuerte crecimiento económico los últimos años. Sin embargo, cifras tanto internacionales como las pocas consultoras serias a nivel nacional han coincidido en un abrupto receso económico. Originado por inestables medidas políticas a nivel económico, falta de planificación y una preocupante fuga de capitales. El impacto de este declive aún no ha resonado tajantemente en las economías domésticas. Sí en el aumento de precios en combustibles, alimentos y servicios.
Pero ¿a qué se debe esa bonanza económica que indujo al ciudadano a optar por el modelo “nacional y popular” y su consecutiva “profundización”? Se resume en diversos aspectos de demanda internacional que han producido ese viento en popa en el crecimiento económico – y lo digo en único sentido porque puedo añadir ¿A dónde está la disminución de la miseria y el progreso de los menos pudientes? Y claramente, no está. Ni siquiera lo estará- Pues dicho abatimiento también fomento el crecimiento de casi todos los países latinoamericanos. Mayor aún en Brasil, Chile y Perú. Donde su inflación es de apenas un digito. Y he aquí la diferencia entre ellos y nosotros. He aquí la solidez de su desarrollo y la falacia del nuestro. En las clases dirigentes y sus políticas. Aquí estamos sujetos bajo la doctrina del capricho Cristina. Es decir, la improvisación sistemática en los aspectos concernientes a la administración del Estado. Y nada se obtiene por azar, si no por uno mismo. Pero así de todos modos han obtenido poco más del 50%.
Sigo sin hallar evidentes razonamientos que han inducido a este caudal. Sólo puedo responder, y responderme ante tanta indignación y triunfo del oprobio descomponedor de este gobierno, lo que un individuo dijo alguna vez. “Cada país, cada pueblo tiene el gobierno que se merece”. Es verdad, peor aún, una gran verdad. Por muchos que votan impulsados por el imperio de la necesidad, basados en el goce demagogo de los planes sociales, el clientelismo, el egoísmo que mide únicamente el propio bolsillo y no el bienestar general (educación, trabajo, transporte, seguridad, orden, estabilidad, salud), por el gobierno absolutista de la mediocridad y decadencia.
En el mes de Octubre se efectuará las elecciones definitivas. Cristina Fernández de Kirchner va a ser reelecta en el cargo de Presidente de la Nación. Su abundante sequito de adulones y oportunistas se desparramarán por diversas funciones públicas. El llamado “modelo” se va a “profundizar”…
Tristemente hago mi última reflexión. La historia argentina tras el retorno de la democracia ha sido cíclica. De estar abajo, se pasó arriba, luego al medio, y nuevamente abajo. Y así sucesivamente hasta el presente. Miremos si no el fervor masivo con que inició Alfonsín su gobierno. Luego sucedieron diversas inestabilidades como las revueltas carapintada y mayor aún, la hiperinflación. Vino la crisis y el descontento. Tuvo que renunciar antes de finalizar su mandato. Apareció Carlos Menem. Se lo vio como un gran prometedor. Un hombre que sacaría el país adelante luego de un nuevo desplome, esta vez en temprana democracia. “La revolución productiva” que prometió el riojano fue puro absurdo. Se privatizo la totalidad del país. Obviamente crecieron momentáneamente las arcas nacionales. Se lanzó el llamado “1 a 1”. La sociedad creyó estar mejor, al menos algunos ahora podían viajar a Europa, Norteamérica, o comprar un auto importado. Distinto fue para aquel desdichado que trabajaba en una industria nacional que debió cerrar tras no poder competir con los productos importados de Asia. Tras finalizar el segundo mandato comenzó a tambalear el país. Se vio en la llamada “Alianza” un nuevo amanecer, la aurora de tiempos mejores. La ilusión fue arrancada por el triste y recordado diciembre del año 2001. Continuó la inestabilidad y el empobrecimiento general de los argentinos. Duhalde tomó las riendas de la Republica. Su breve período fue indiferente, y no por ello dejó de atrasarse el país.
Con Kirchner – hay que reconocer- se obtuvo solidez institucional. Creció la economía. Pero los hechos de corrupción, la enorme brecha de desigualdad que se expandían como epidemia, la arrogancia y el descaro, y toda la descomposición mundana de “un nuevo modelo” no llegaron a ser “el país en serio” que divulgaba la propaganda kirchnerista. Con su mujer se pensó que las cosas iban a cambiar para bien. Y el presente habla por sí mismo… los votantes siempre se excusan del fracaso de sus gobiernos.
Sólo anhelo que dicho ciclo trágico caduque aquí. ¡No más! ¡Basta!
Sería propio de un necio vulgar pensar que el Frente para la Victoria no saldrá vencedor en las próximas elecciones. La pasividad estática de la oposición da validez a esto que menciono. Por ende, tiene en sus manos la actual mandataria el próximo futuro del país. Futuro que aún no he visto construir, ni planificar. No hay logros en la improvisación.
Como consuelo desafortunado me queda imaginar, como un veneno embriagador y alucinógeno, que las cosas cambiarán. Y para bien. Sobre todo para aquellos que la sufren en carne propia. No comen, no se educan, no gozan de salud, no tienen vivienda, no se dignifican ni crecen trabajando.
Con la reelección, Cristina Fernández de Kirchner tiene la única oportunidad de refundar la Republica. Esto es, dar solidez, madurez, y seriedad a una democracia atosigada y enfermiza por el cáncer de la corrupción. Negando el deseo de ser elegida por un tercer período – cosa de la que ya se habla- sería un paso importantísimo para esa refundación.
Ojalá así sea, y cumpla con sus funciones. Que son velar y garantizar el bienestar de la República Argentina.

Mar del Plata, 27 de Agosto del año 2011.
La Guardia del Sur.

jueves, 18 de agosto de 2011

EL CAÑON o Principios de la Política


NOTA: El presente ensayo se irá publicando en forma de artículos o partes, de modo que su lectura pudiendo ser basta no aburra ni canse al lector. La parte aquí publicada corresponde a su introducción.
                  "Ya tronó el rugido potente..."

Del asunto del presente escrito.

No pocos fueron los hombres que han tratado de imaginar una sociedad perfecta y que esta engendre ciudadanos ejemplares que la administren, la ordenen y rijan correctamente su porvenir.  O también han pensado e intentado moldear una figura magna de gobernante ejemplar. Justo, fuerte, honrrado, benevolente, digno, dichoso.
Han buscado ecuaciones, sistemas, medios, todo para hallar semejante objetivo. ¿La razón? El fin del hombre. Cual es nada menos que la preservación, y en ello la felicidad.
Pero esta gente que ha dedicado su vida en tan dificultosa búsqueda ha tropezado con un escollo poco visible pese a su magnitud. Como la punta del iceberg, que debajo del espejo de agua esconde una masa de hielo impresionante. Algo similar ha sucedido con estos pensadores. Contemplaron, imaginaron, reflexionaron, escribieron, divulgaron. Pero sus ideas han quedado obsoletas, han sido semillas que no germinaron. Obras grandiosas se han dado a conocer. Sabios libros al respecto han ilustrado a muchas personas, gestando movimientos ideológicos, doctrinas y hasta revoluciones. No obstante, una vez consumado esto,  todo volvió a ser pantanoso y ruin. Entonces había que volver a pensar, contemplar y escribir. ¿Por qué? Pues ya Hobbes expuso que el lobo del hombre es el hombre. He aquí el gran inconveniente y el tropiezo de las ideas.
Aristóteles fue el primero en trazar los principios de la política. Brindando considerables observaciones y conceptos. Le siguieron muchos filósofos antaño a Jesucristo, y luego con la modernidad,  las crisis sociales y los bruscos cambios que sacudieron los viejos regímenes han potenciado el gran abanico de ideas y concepciones de la política. Siempre, al menos así lo creo, fue hallar una solución ante tanta desdicha; a finalizar con sistemas opresivos y empobrecedores, a lograr cierta equidad entre la opulencia y la miseria, el punto medio entre lo posible y lo que debe ser.
En los tiempos presente, pese a que tuvieron que surgir varios movimientos, sediciones, figuras históricas, dictaduras, totalitarismos, democracias, oligarquías; revoluciones, guerras mundiales, organismos internacionales, leyes benefactoras y protectoras, y todo cuanto se pueda observar, la deuda para con el hombre mismo sigue pendiente. Como si el transcurrir de la historia no lo hiciera madurar, si no disfrazarlo de otra cosa conservando aún su bestialidad. Creo más esto último. Es verdad. El hombre es el único individuo con un vasto y complejo poder de comunicación, diferenciándolo del resto de las especies la capacidad de la razón. Sin embargo, es también el único animal por así decirlo, que se auto destruye. Arrasa con su medio ambiente, pasa hambre, necesidades básicas, y depreda sin causa más que el impulso de las emociones. Entonces ¿de qué sirve la comunicación, la capacidad de razonar, la habilidad para construir, hacer arte, expresarse, y hasta amar, si es ésta la especie que más contradicciones tiene en sí? No es el objeto del presente escrito cuestionar ni analizar la benevolencia o malicia natural del hombre. Otros se han abocado a la materia, de seguro con mayor ilustración de lo que yo pueda exponer. Además sería algo vano al respecto, pues luego de refutar, analizar, y creer haber llegado algo, al único puerto del cual que tendré certeza es que no tengo una respuesta, más que un conglomerado amorfo de ideas poco argumentadas.
Creo que el hombre es libre. Influenciador  e influenciable en el contexto social. Que declina más a la malicia que a la justicia. ¿Por qué? Pues, decir: “Construir un edificio” entonces habrá que trazar los planos, contratar personal adecuado, reunir los fondos y materiales, y ya en marcha la obra supervisar cada detalle de la construcción. Distinto es que se diga: “Echar abajo aquel edificio” y aquí no hay cálculo, ni planos, ni arquitectura, ni materiales más que un montón de explosivos o una maquina abocada a esta tarea. Por consiguiente, valiéndonos de este tonto ejemplo, podemos deducir que es más fácil destruir que construir. Esto último es penoso para el hombre, a lo primero quizás le cuesta hasta placer. Si se entiende la perspectiva por la cual miro esta idea, se entenderá que pienso del hombre. Puede que esta sea la piedra con la que tropezaron los pensadores. No tener en cuenta las cosas como deben ser de acuerdo a las condiciones de como son. Siempre envilecidos por aires utópicos e irreales sus escritos e ideas han quedado en eso. En letras e ideas.  Empero, creo que Maquiavelo y algún otro más supieron entender esto.
Por mi parte me decidí a emprender esta aventura.  Brindar un breve ensayo. Conciso, claro, y fugaz, como el disparo de un cañón, sin otro objeto que hacer ruido. Un ruido que me gustaría que se oiga.
En esas partículas de sonido que vuelan por la atmosfera quizás haya algo interesante y que pueda ser útil a la sociedad.

domingo, 31 de julio de 2011

El Patriota de delantal.


El servicio y la entrega del Dr. René Favaloro.

Hacía unas semanas, como hago siempre que mis tiempos lo permiten, fui a merodear varias librerías a ver qué cosa nueva se publicaba. Visité los rincones de filosofía, ensayos, sociología,  pero siempre finalizo en el mismo lugar, historia.
Allí mis ojos recorrían rápidamente los títulos de montones de libros acurrucados sobre el estante.  Muchos ya conocidos. Empero, en esa veloz pasada, se centraron en una pregunta a modo de título. ¿Conoce usted a San Martín? Rápidamente mi orgullo izo esbozo de sonrisa,” ¡cómo no conocer al gran Capitán!”  Y sin más, proseguí con la vista hasta clavarse hondamente en un nombre, su autor; un humilde escritor ajeno profesionalmente al mundo de las letras. Se reflejó entonces la sorprendente distinción, René G. Favaloro.
Mi memoria comenzó a ejercitarse para retrotraer a modo de archivo, todo aquello concerniente a este hombre.  Poco sabía, mucho estaba despertando al respecto. Entonces, sintetizó mis pensamientos la siguientes oraciones y palabras: “Fundación”, “Bypass”, “Médico”, “Suicidio”, “un gran hombre”….
Tomé atónito aquel pequeño libro y comenzé su lectura. Cada tanto, lo cerraba, dejando mi dedo índice en la hoja para no perderla. Y volvía a mirar el nombre del autor. Rene G. Favaloro.
¿Qué hace un médico escribiendo sobre el general San Martín? Me preguntaba. Hallándome desconcertado, al desconocer completamente el entusiasmo de Favaloro por la historia, la hazaña de grandes personajes, los principios, la ética, los valores, la Patria.
Mientras recorría aquel interesante bosquejo sobre la vida del Libertador, puede hallar la simetría entre estos dos personajes. Quien escribe, sobre de quien escribía.  Reflexione al respecto, que pese a que uno ostentaba un uniforme de armas y el otro un guardapolvo blanco, los unía antes que nada, la vocación de servicio desinteresado, la entrega en vida en aras del bien común, el fervor patrio y el culto hacia el honor y la verdad.
Ambos actores extinguieron su vida por su país. Pudiéndose  quedar acumulando riquezas, uno en Buenos Aires o Chile liberado, el otro en Estados Unidos donde le ofrecían millonarias cifras por sus conocimientos en medicina, prefirieron darse a su Patria; consumando sus fuerzas en pos de una siembra que aún no se cosecha. San Martín muere apenado en el exilio. Favaloro se suicida de un disparo.
¿Por qué los grandes hijos de este país finalizan su vida de forma trágica, cruel, y aún en la posteridad bajo la sombra del olvido?  ¿Cuál es la razón casi a modo de comedia surrealista que lleva a los individuos corruptos y malhechores a gozar de cuánto pueden a costa del sufrimiento ajeno, y aquellos que se dan a los demás solo hallan penurias, persecuciones, y derrota?  Cristo mismo padeció en la cruz, ¿será acaso esa la recompensa de los hombres de buena voluntad? …
Hoy no escribo sobre personajes románticos de la historia nacional. No expondré acerca de Brown, las aventuras curiosas del corso de Bouchard, ni de la valentía de Güemes, ni de Belgrano, ni siquiera del mismo San Martín. No. Quiero dar mi humilde exposición, a modo de homenaje y reconocimiento, sobre un prócer más moderno. Que no lució otro uniforme más que un delantal. No comando ejércitos, ni escuadras. Ni figura en una épica estatua ecuestre en alguna plaza. No mató, ni ajusticio, ni nada de ello. Como quien dice, hiso patria de una manera brillante. Salvando vidas. Sin otro fin que ese, devolviendo vitalidad y alegría a familias e individuos agonizantes y desesperados.
Atendió pobres, sin recibir ni pedir nada al respecto. Alzó siempre su voz denunciando a aquellos vándalos y partidarios del dinero que todo lo echan a perder. Se formó, estudió y perseveró. Y todo ello, lo volcó a su país. De esta manera comprendo la razón de aquel libro que brindó Favaloro al público. Pasó, como él dice, tres semanas encerrado leyendo, investigando y analizando la vida del Libertador.  
Hay algo que no puedo dejar desapercibido. Poco antes de quitarse la vida en su despacho, Favaloro escribe una carta donde hace mención a semejante decisión. A ello atribuye claros designios de derrota. La nula respuesta de  considerados individuos para socorrer a su fundación endeudada a raíz de sus desinteresados servicios. El progreso impune de aquella raza de mentirosos, oportunistas y corruptos. Apunta a la sociedad enferma de egoísmo y ceguera. En fin. Dejaré que el lector la lea, se conmueva y por ende tome sus reflexiones al respecto.
Todos los grandes hombres coinciden en algo pese a los siglos, obra y realidades que los distancia. El servicio en aras del bien ajeno. El Martín Fierro da una cálida enseñanza al respecto:

"Y he de decir ansí mismo
porque de dentro me brota,
que no tiene patriotismo
quien no cuida al compatriota"

Yo por mi parte, brindo este breve escrito como un humilde homenaje a quien llamaré el Medico de la Patria. Un digno hijo que admiró a San Martín por su coherencia entre las ideas, las palabras, y la obra; su rectitud en la vida, su entrega hacia los más necesitados. Por ello, el gran Capitán no es más que aquel que vivió como él. ¡Dios los tenga en su Gloria!

Carta del Dr. René Favaloro poco antes de su deceso.
“Creo que vale la pena leerla con detenimiento y reflexionar que cosas aún tienen arreglo en Argentina y que cosas ya no sirven y son descartables. Pero por sobre todo creo que hoy en nuestro país lo que necesitamos es distinguir claramente cuáles son las cosas por las que vale la pena luchar, por las que vale la pena invertir nuestro tiempo y nuestra energía apostando a un futuro mejor.
Este creo que no es un mensaje de muerte, sino un mensaje de vida dirigido a todos nosotros argentinos de cualquier credo y orientación política.
"Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí mis raíces.. Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Güemes, demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía cardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles.
Le dimos importancia también a la investigación clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo.
En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes. Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno. La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces.
La relación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran de donde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sin duda la mayor tajada).
Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y las secretarias y nuestras entradas se distribuían entre los médicos proporcionalmente.
Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía.
A pesar de que los directores aseguraban que no había retornos, yo conocía que sí los había. De vez en cuando, a pedido de su director, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo.
Este era nuestro único contacto.
A mediados de la década del 70, comenzamos a organizar la Fundación. Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular.
Cuando entró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado.
La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporada más la tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza). Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto.
¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!
Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.
Lo mismo ocurre con el PAMI. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.
Valga un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros, (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente).
Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda.
El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno.
Los mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famoso ana-ana , sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano.
Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más! De dónde proviene este infundio?Muy simple: el paciente es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. ‘Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?’. ‘Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor, no se preocupe’. El cirujano ‘de real valor’ además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los honorarios!
Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las ‘indicaciones’ de su cardiólogo. ‘¿Doctor, usted sigue operando?’ y una vez más debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo y responsabilidad de siempre.
Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio nacional e internacional.
Concurren a los Congresos del American College o de la American Heart y entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos cada vez que debo exponer alguna ‘lecture’ de significación. Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos. Pero aquí, vuelven a insertarse en el ‘sistema’ y el dinero es lo que más les interesa.
La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar. Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter eco, camara y etc., etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos..
No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle ‘la operación económica’ y entregará el sobre correspondiente!.
La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos rechazar. Es fácil decir ‘no hay camas disponibles’.
Nuestro juramento médico lo impide.
Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por las obras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados, las que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, los proveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses.. Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez más todo se complica.
En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, pueden realizar su tarea asistencial, la docencia y la investigación por las donaciones que reciben.
Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de dólares cada una! Aquí, ni soñando.
Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto como uno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta.
¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente?
Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar.
La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella carta de renuncia a la C. Clinic , le decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español!
Sin duda la lucha ha sido muy desigual.
El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse.
Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al ‘sistema’.
Sí al retorno, sí al ana-ana.
‘Pondremos gente a organizar todo’. Hay ‘especialistas’ que saben como hacerlo. ‘Debes dar un paso al costado. Aclararemos que vos no sabes nada, que no estás enterado’. ‘Debes comprenderlo si querés salvar a la Fundación’
¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!
En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer.
Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: ‘a mí no me ha derrotado nadie’. Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla. Estoy cansado de recibir homenajes y elogios al nivel internacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular. El año pasado debí participar en varios países desde Suecia a la India escuchando siempre lo mismo.
‘¡La leyenda, la leyenda!’
Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga.
Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.
Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata.
No puedo cambiar.
No ha sido una decisión fácil pero sí meditada.
No se hable de debilidad o valentía.
El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, hable de debilidad o valentía.
El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano.
Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.
Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así.
En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.
En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunes no podría dar la cara.
A mi familia en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco.
Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa.
Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles.
Un abrazo a todos René Favaloro"